el precio debe incluir los costos que incurrirá el contratista para cumplir sus obligaciones y obtener la utilidad que espera del negocio. Esto significa que hacen parte del precio las inversiones y gastos que deban hacer, más la utilidad que espera. Entre los costos se encuentran los impuestos que afectaran el contrato, por ejemplo, el IVA, la contribución especial, las estampillas y otros.