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Responsabilidad del Estado por accidentes de tránsito causados por contratistas durante la ejecución de obras públicas. Responsabilidad en relación con el subcontratista.
By: System Administrator on martes, junio 8
Recordó la Sala que hasta 1989 el régimen aplicable, en relación con el ejercicio de actividades peligrosas como la conducción de vehículos automotores, era la falla probada.  “A partir de un pronunciamiento de ese año CE. 448, se optó como régimen aplicable para juzgar esos casos la falla presunta del servicio, con lo cual el demandante solo debía acreditar el daño y el nexo causal y la entidad podía ser exonerada si demostraba que no existió ninguna irregularidad en la conducción del vehículo”.

En 1992, “al resolver la responsabilidad por la prestación del servicio médico, la Sala encontró diferencias entre el régimen aplicable a esos casos y el que debía regir frente a los daños causados por actividades peligrosas. Concluyó que como la conducción de vehículos ha sido tradicionalmente una actividad peligrosa, resulta aplicable la teoría del riesgo excepcional como un tipo de régimen de responsabilidad objetiva”. Ver sentencia CE. 675

Explicó la Sala que esta última posición “ha sido reiterada en fallos posteriores al definir asuntos relacionados con la responsabilidad por el ejercicio de actividades peligrosas, siempre que dadas las circunstancias, no se esté en presencia de una falla probada del servicio”.

Frente a la responsabilidad extracontractual derivada del contrato estatal, “la jurisprudencia ha sostenido que se le puede imputar el daño al Estado, con fundamento en que cuando la administración contrata una obra pública es como si ella la ejecutara directamente. Además, es la dueña de la obra, porque afecta el patrimonio público y su realización obedece a razones del servicio público”. Ver sentencia CE. 455

En este punto, la Sala advierte que se presenta la solidaridad entre el Estado y el contratista, con fundamento en la regla de solidaridad del artículo 2344 CC, pues el primero es el propietario de la obra y, el segundo, el ejecutor de la misma por cuenta de aquel, de manera que concurren ambos a la causación del daño. Ver sentencia CE. 508

¿Y qué pasa con los subcontratistas?

Señala la Sala en la sentencia que los criterios mencionados anteriormente aplican “cuando el daño es causado por un subcontratista, pues, en cualquier caso, el Estado sigue siendo el dueño de la obra y se beneficia tanto del contratista como de las personas que este a su vez contrata, para la ejecución de la obra pública”.

Aclara la Sala, además, que la actividad peligrosa que causa el daño debe estar ligada a la ejecución de la obra, es decir, “tiene que desarrollarse en el marco del contrato suscrito.  De lo contrario, no existe nexo con el servicio y, por ende, no puede imputársele al Estado la carga que es correlativa por el ejercicio de esa actividad. De manera que deberá determinarse si el evento es dañoso, como consecuencia de la actividad peligrosa del contratista, ocurrió en el ámbito especial o temporal del contrato, es decir, si ocurrió en horas en las que se debía ejecutar la obra, en el lugar en el que se ejecutaba y con los instrumentos dispuestos para tal fin. Además, debe determinarse si el contratista actuó con el fin de cumplir las obligaciones contractuales.

La sala concluyó que no se probó que la actividad peligrosa derivada de la conducción del vehículo o que la violación de normas de tránsito que le imputaron a la persona que manejaba la volqueta por ir en contravía, estuviera ligada con el servicio público, la actividad contractual de la entidad demandada o la ejecución de la obra contratada. En efecto el daño se produjo con posterioridad a las horas dispuestas para la ejecución de la obra, pues el conductor había terminado su jornada laboral y se dirigía hacia el lugar donde pasaba la noche, ocurrió en un lugar distinto al dispuesto para la ejecución del contrato, pues la muerte no se produjo en la zona de recolección o descarga de material, ni tampoco mientras transportaba ese material de un lugar a otro.

Tampoco se acreditó que el subcontratista actuó con la intención de ejecutar sus obligaciones, pues dado que el conductor del vehículo terminó su jornada laboral le permitió a un tercero que manejara la volqueta con el fin de dirigirse al lugar donde pasaba la noche.

Es decir, indicó la sala, no se probó la imprudencia del conductor de la volqueta o que el ejercicio de la actividad peligrosa por la conducción de vehículos estuviera ligada al servicio público o la ejecución de la obra, al momento en que ocurrió el accidente. El Consejo de Estado revocó la sentencia de primera instancia y negó las pretensiones de la demanda. Consejo de Estado. Responsabilidad del Estado por accidentes de tránsito causados por contratistas durante la ejecución de obras públicas. Responsabilidad en relación con el subcontratista.

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