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Título valor derivado de un contrato estatal. Factura cambiaria. Competencia para conocer sobre la competencia del título valor.
By: System Administrator on lunes, octubre 5

 

“Cuando se esté en presencia de un título valor producto de un contrato estatal, se deberá en principio revisar si este ha circulado en virtud de la autonomía que lo caracteriza; o si, por el contrario, ha permanecido siempre entre las partes del contrato que le dio origen, pues, si se está en el primer supuesto, se deberá entender que en el momento que este se transfiere a un tercero externo a las partes del contrato, nace la independencia respecto del contrato subyacente y, por tanto, será la jurisdicción ordinaria quien deberá conocer el asunto; pero si se está en el segundo supuesto, el titulo valor sigue siendo accesorio al contrato estatal y, por lo tanto, la competencia podrá ser eventualmente de esta jurisdicción, siempre y cuando quienes demanden sean parte de este”.

La demanda contempla, entre otras, una pretensión dirigida a buscar la nulidad de una factura cambiaria, como título valor de naturaleza mercantil. Frente a este punto, la Sala indicó que “las acciones o medios de control relativos a asuntos contractuales dentro de esta jurisdicción, no establecen el trámite procesal para declarar la nulidad de un título valor, aun cuando este resultare de un contrato estatal”.

“El Código de Comercio, ha definido los títulos valores como aquellos documentos necesarios para legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo que en ellos se incorpora. Respecto de la su autonomía, el artículo 627 dispuso que quien lo suscriba se obliga automáticamente, y las circunstancias posteriores que invaliden la obligación de alguno de los signatarios, no afectará las obligaciones de los demás; lo que permite inferir que, cada negocio jurídico que se lleve a cabo con este, es independiente, y por tanto, el titulo puede ser negociado conforme a la ley de circulación cuantas veces sea necesario, considerándose legitimo el tenedor4 quien lo haya adquirido de buena fe en el transcurso de esta".

 

Características de las facturas cambiarias.

Títulos valores.

"Ahora, dentro de los tipos de títulos valores, se encuentra la factura cambiaria5, la cual, como todos los demás, tiene unos requisitos mínimos para su expedición, que para el caso concreto conviene resaltar: Exige al vendedor o prestador del servicio, la obligación de expedirla cuando los bienes sean entregados real y materialmente, y los servicios efectivamente prestados en virtud de un contrato y, al comprador o beneficiario del servicio, su aceptación6, la cual será garantía frente a terceros de buena fe exenta de culpa, de que el contrato que le dio origen ha sido debidamente ejecutado.

Igualmente, establece que por su naturaleza de título valor a la orden, la factura podrá ser transferida a terceros mediante endoso, y al respecto la citada norma dispone en su artículo 657 que el endosante contraerá obligación autónoma frente a todos los tenedores posteriores a él; lo que significa que al tenedor del título no se le podrá oponer excepciones relativas al negocio del cual subyace la obligación y le dio origen al título valor, del cual no ha sido parte.

Al ser la factura cambiaria de compraventa un título valor endosable, debe entenderse que, de acuerdo con los principios de autonomía y libertad de circulación que los caracteriza, si ello ocurre, aun cuando surja en el marco de un contrato estatal, ese nuevo acto jurídico es independiente del negocio causal subyacente, y no genera una relación sustancial entre las partes del contrato y el endosatario, porque su naturaleza, obligación e intereses son diferentes".

“Al respecto, esta Corporación7, en un caso similar, tuvo en cuenta además, un criterio adicional para determinar la competencia en aquellos casos donde se demanda un titulo valor que tuvo origen en un contrato estatal, así:

“(…) Las consecuencias son diferentes si el título ha circulado o si no ha sido negociado. En efecto, cuando el título circula, se hace efectiva la regla contenida en los numerales 1 a 11 del artículo 784, según la cual al tenedor de un título (si es diferente de la persona que fue parte en el contrato subyacente) sólo se le pueden oponer las excepciones cambiarias, es decir las referidas al título mismo, no las que se relacionan con el negocio causal. Con ello, dice César Darío Gómez, se busca facilitar “la circulación del título, que nace para circular y no para permanecer “capturado” entre las partes primitivas de la relación”8. La idea es garantizar al tercero de buena fe, tenedor de un título, que su crédito será saldado por el deudor9, se trata de “salvaguardar el crédito... protegiendo al portador que de buena fe confíe en ella10. En cambio, si nunca se negoció el título, si permaneció siempre entre las partes del contrato originario, no opera (…)

En otros términos, la limitación de las excepciones que pueden oponerse al tenedor de un título valor de contenido crediticio, por razón del principio de abstracción, está condicionada a que tal título haya circulado, pues si ello no ha sucedido, nuestra legislación entiende que la obligación cartular sigue regida por la disciplina propia del contrato”.

Con base en el anterior raciocinio, resulta pertinente afirmar que, cuando se esté en presencia de un título valor producto de un contrato estatal, se deberá en principio revisar si este ha circulado en virtud de la autonomía que lo caracteriza; o si, por el contrario, ha permanecido siempre entre las partes del contrato que le dio origen, pues, si se está en el primer supuesto, se deberá entender que en el momento que este se transfiere a un tercero externo a las partes del contrato, nace la independencia respecto del contrato subyacente y, por tanto, será la jurisdicción ordinaria quien deberá conocer el asunto; pero si se está en el segundo supuesto, el titulo valor sigue siendo accesorio al contrato estatal y, por lo tanto, la competencia podrá ser eventualmente de esta jurisdicción, siempre y cuando quienes demanden sean parte de este.

Lo anterior, teniendo en cuenta que el artículo 141 de la Ley 1437 de 2011, consagra la acción de controversias contractuales como el medio idóneo para que cualquiera de las partes de un contrato del Estado, pueda pedir que se declare su existencia o su nulidad, se ordene su revisión, se declare su incumplimiento, se declare la nulidad de los actos administrativos contractuales, se condene al responsable a indemnizar los perjuicios, y que se hagan otras declaraciones y condenas. De manera que, los sujetos procesales que ineludiblemente conforman la relación jurídica en materia contractual, son aquellos quienes suscribieron el contrato estatal”.

En este caso, teniendo en cuenta que el título valor, del cual se solicita la nulidad, “fue endosado a un tercero ajeno al contrato, no existe entidad suficiente para atribuir competencia a esta jurisdicción, por lo que el juez natural en el asunto- respecto de esa pretensión -, deberá ser el Juez Civil.

Además, no puede perderse de vista que al haberse aceptado la factura cambiaria, sin ningún tipo de salvedad por parte de la ETB, que impidiera la posterior negociación del título, esta se obligó a pagar el precio en ella pactado, producto de lo estipulado en el contrato y el acuerdo modificatorio – ello sin perjuicio de lo que resulte probado en el proceso ejecutivo que se adelanta-. De otra parte, al haberse endosado la factura a un tercero, se reitera, la pretensión de que se declare la nulidad de ese título valor está por fuera del objeto de la acción contractual que dio lugar a esta demanda, y por tanto resulta ajena a esta jurisdicción”.

Nulidad de título valor derivado de un contrato estatal. Factura Cambiaria. Competentencia del juez contencioso y ordinario. 

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